Ictus. Exposición realizada en febrero 2018 en Madrid Art Week. Espacio Ciento y pico

“La neblina de la información puede debilitar el conocimiento” D.J. Boorstin.

¡Bienvenidos a la era de la desinformación y la sobrexposición a estímulos visuales! La sociedad actual goza de libre acceso a las noticias y al conocimiento pero el efecto logrado, es en cambio, una nueva forma de ignorancia; somos todos internetólogos y superficiales, buscamos la inmediatez en las respuestas fáciles, nos perdemos en dilemas inútiles.

Miguel Caravaca propone en su exposición “Ictus” un antídoto para contrarrestar a través del arte este ilusorio carnaval de elementos contradictorios que nos llegan a través del monstruo de internet.

Sus piezas desgranan brumosas noticias leídas por el artista en la red, como el efecto placebo del prozac, unidas a las urgencias propias de nuestro tiempo generadas por aspiraciones y deseos nunca satisfechos y siempre crecientes; la inmediatez absoluta, la búsqueda desenfrenada del placer a toda costa, la necesidad de ser amado y feliz en todo momento…que se escenifican a través de escuetos, pero clarividentes mensajes. Miguel Caravaca se apropia además de personajes extraídos de anuncios del mundo de la moda para reinsertarlos en otros contextos (por otro lado, nada alejados de la intención publicitaria original). Estas figuras nos observan desde la frialdad de sus ojos escondidos detrás de gafas de sol; ciegos ante la verdad absoluta pero siempre glamurosos y seductores.

La evolución creativa de Caravaca le lleva a introducir diferentes elementos sobre el acrílico, base original de su trabajo,  y lo enriquece con referencias al collage, influencias del arte pop, del Street art y del expresionismo en estado puro, otorgando una especial atención a la tipografía, que con las figuras y los colores vibrantes, son algunas de las características más relevantes de esta nueva deriva del artista.

 

Desde Ictus se invita al espectador a reflexionar sobre esta programación constante que sufrimos desde una perspectiva irónica y amena, ofreciendo además la oportunidad de clausurar por un rato la exposición a la ambivalente maraña digital que nos rodea y disfrutar por un momento de la desintoxicación a través de la experiencia estética que nos propone Miguel Caravaca.